Tercera persona

Una mala, o quizá, la peor idea, es la de aderezar la tristeza con una resaca.

De unos años para acá, él se preguntaba si todas las personas tenían esta especie de depresión post-fiesta. Una tristeza inexplicable que parecía llegar a equilibrar la dicha despreocupada de la noche anterior. Parecía tener sentido, pero no se lo había preguntado a nadie.

A pesar de que la desdicha ya estaba presente, y aún después de varios intentos fallidos, la noche anterior había logrado alejarse de todo aquello que no era inmediato ni tangible, de dolores y anhelos. Todo en compañía de sus amigos y tanta cerveza como habían podido cargar.

Al día siguiente despertó aún borracho, y el olvido del que había gozado logró extenderse hasta la tarde, hora en que llegó a su casa. Recordó que ella le había buscado el día anterior y él la había ignorado. Ni por desinterés ni por olvido. Tenía un mal presentimiento.

La música comenzó a sonar:

You killed my love

And you did it so thoroughly

The effects of this tragedy

You’ll just never know

Sintió algo frío y punzante a través del pecho. Pretendió desconocer la razón y logró dormirse rápidamente.

Se vio bendecido con la gracia de un sueño mudo, ciego y sordo. Un sueño hermoso porque no era sueño, sino un coqueteo con la muerte. Un momento de vida estéril y sin significado. Logró extenderlo hasta la media noche, cuando ella llamó.

You killed my love

With admirable expertise

Brought it down to its shaking knees

And delivered the blow

Ella le preguntó sobre su día. Era algo que a nadie le importaba. Él sintió vértigo y miedo, pues era su turno de preguntar. “¿De verdad quieres saber? No tiene sentido, ¿no es cómo flagelarse?” le decía ella. Y era cierto, en parte, pero para él tenía todo el sentido del mundo. Él insistió, tenía que saber. “Ya sabes que soy como Clive Owen en Closer”.

Because I’m a fucking caveman!

“Sí, pero él se queda con la chica”, le respondió.

You killed my love

A love you call a fantasy

I believe that you wanted me

And that you were my own

Él intentó explicarle: “Necesito que me cuentes éste tipo de cosas, así eventualmente es posible que pueda amasar cierto rencor hacia ti y dejar de sentirme de la forma que me siento. Dejar de quererte”. Ella rió. Él escuchó la voz de Ovidio:

Entonces quiero, me esfuerzo en vano por odiar lo que me veo forzado a amar; entonces querría estar muerto; pero contigo.

Ella estaba enamorada. De alguien más, por supuesto. Era un amor triste y largo. Sin consideración ni respeto. Envuelto en mentiras y traición. La habían llamado y ella había acudido sin reparo alguno. Sin explicaciones, sin disculpas. “Como si nada hubiera pasado”. Ella le era incondicional.

Para ese punto ya le era imposible a él dilucidar si le era más doloroso el rechazo por sí sólo, o que la razón fuera aquel otro, justo bajo esas circunstancias. Quería estrangularla. Gritarle. Hacerle entrar en razón mediante la lógica o su amor, por diversas que ambas armas fuesen. Pero ella le había dicho desde el principio cómo eran las cosas.

You killed my love

Without conscience or sympathy

Stripped my heart of its dignity

And demolished my pride

Continuaron hablando toda la noche, como solían hacerlo. Parecía simple de nuevo. Lo hubiera sido de no ser por los repentinos pensamientos que llegaban a él como espasmos. Tenía que detenerse y suspirar, pues ella se había convertido en una bocanada de aire fresco en su sofocante vida, y ese era justo el aire que ahora le hacía falta.

Se acercaba el amanecer, cosa que a él le aterraba. Decidieron irse a dormir. Él se esforzó por no dejar escapar ninguna palabra de más y lo logró. Después logro esquivar las flechas envenenadas de sus pensamientos y consiguió dormirse nuevamente, pero ya no corrió con tanta suerte.

You killed my love

You just stood there and watched it die

You’ve committed romanticide

Of the highest degree

Su inconsciente, sorteando la realidad, lo envolvió en un sueño tibio y aromático. No era el primero que tenía así, sino que parecía más una secuela de los sueños que había tenido durante todo ese último mes. En él había música nunca escrita, que acompañaba palabras nunca dichas. Miradas jamás advertidas y labios que se encontraban con cuellos de la forma más natural posible.

Pocas horas después desembarcó de su sueño y cayó de cara en el muelle de la realidad, el cual en ese momento se encontraba particularmente frío y fétido. Fue el despertar más difícil que tuvo en mucho tiempo. Supo que todo había terminado.

You killed my love

But through it all I never cried

When you said you weren’t satisfied

With an asshole like me

La música se detuvo.

La vida era silencio de nuevo.

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