Archivo para marzo, 2017

Kassandra y Esteban

Posted in Cuento, This is not funny on 29/03/2017 by Angel Bloodjunkie

Kassandra cerró la puerta tras de sí.

Comenzó a caminar por el pasillo del hospital sintiéndose irritada. No, no estaba irritada.

Salió del hospital y paró un taxi. Lo abordó.

—Buenas tardes, a Reforma por favor—. Tanto ella como el taxista escucharon algo en su voz, algo que no estaba bien. ¿Qué era?

Su celular comenzó a sonar. Ella titubeó un par de segundos y después se apresuró a contestar

—¿Bueno? — Su voz sonó atropellada, como si de pronto hubiera perdido la capacidad de modularla.

—¿Por qué no me contestas el mensaje? ¿Voy a verte hoy?

—Sí, no lo había visto, estaba comprando unas cosas, pero ya voy para allá—. No le gustaba mentir. No sabía por qué lo estaba haciendo.

—Ok, me avisas cuando llegues—. Esteban no había notado nada. No solía hacerlo. —Te amo.

—Yo también.

Guardó su celular y comenzó a mirar por la ventana. Las nubes eran abundantes y grises. No le gustaban las tardes nubladas. De pronto pensó en Arturo, no le gustaba hacerlo, pero en ese momento le resultó imposible evitarlo. Pensó que tal vez no había sido buena idea ir a verlo.

Sentía pena, o vergüenza. ¿O eran ambas? Al principio, cuando supo de sus sentimientos se sintió halagada, pero con el tiempo se convirtió en algo que prefería ignorar, algo más que arrojar al montón de verdades incómodas. ¿Era eso algo malo?

La cabeza comenzó a dolerle. La recargó en el respaldo del asiento.

Quería a Arturo, pero no tanto ni de esa manera. Tal vez, si pudiese, elegiría quererle. Pero no es posible. Nunca lo sería. Ella quería a Esteban, no sabía por qué, pero sabía que sólo lo quería a él. ¿Hizo bien en no decir nada? ¿Qué opción tenía? Ambos saben que no tiene las palabras ni las acciones que él necesita con tanta desesperación. Hubiera sido más injusto, ¿o no?

Qué predicamento. Qué desgracia. ¿Por qué tenía ella, de entre tantas personas en el mundo, que avergonzarse del amor que alguien le tenía? ¿Por qué de pronto le importaba tanto?

Miró de nuevo por la ventana del auto, miró las nubes oscuras y espesas y notó que estaba frunciendo el ceño. Sintió llegar al límite de su hartazgo… Pero de pronto, justo frente a sus ojos, las nubes comenzaron a abrirse, y de sus entrañas salieron disparados los rayos del sol. Primero un par, luego una decena, pronto eran más de los que podía contar.

Pensó en Esteban, recordó el día en que lo conoció. Volvió al primer beso y al último abrazo largo que compartieron.

Notó que el taxi se detenía lentamente y se dio cuenta que había llegado a su destino. Pagó y salió de prisa, buscándolo con la mirada llena de ilusión. Lo vio a lo lejos, reconoció su cabello, su perfil y la forma de pararse. Comenzó a correr. Esteban se dio vuelta y la miró desconcertado.

Llegó a su lado y, tomándolo de la cara, le besó. Se sintió feliz. Plena. A salvo.

No pensó en nada más.

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