Derrota

Dos pares de labios se acercan. Yo me alejo.

Las manos se rozan. Mientras, las mías se enfrían.

¿Qué facultad tengo, además de mi voluntad, para intervenir en un plan escrito en las estrellas?

Los brazos rodean a los cuerpos y aumentan la presión. La presión en mis arterias cede.

Los ojos se miran y contemplan su plenitud. Mis ojos miran arriba y llueven.

¿Que derecho tengo, además del que otorga el dolor, para obstruir el camino del destino más divino?

Los labios se besan. Yo me alejo.

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