En las calles de Voronezh

Se me lanza y le pateo la barriga. Se dobla hacia adelante y rodeo su cuello con mi brazo. Aprieto.
Mientras él sigue intentando recuperar el aire yo comienzo a aumentar la presión.
Hago palanca, como si intentase quebrar un lápiz gigante.
Él se mueve desesperadamente, como si supiera  que iba a arrancar esa aceituna que tenía por cabeza.
Los músculos de mis brazos se tensan al máximo. Mi frente comienza a brillar por el sudor.
Él puja, gruñe e intenta respirar por cada uno de sus poros.
Me canso y me preparo para el último esfuerzo…
Comienza la cuenta en mi cabeza: uno, dos, y… un seco chasquido me indica que un collarín ya no puede arreglarlo.
Lo suelto lentamente, como si cínicamente me preocupara que se lastimara al caer.
Lo miro, la sangre aún está agolpada es su blanco rostro. El bastardo dio pelea.
Lo miro unos segundos más, como esa gente que pretende entender una pintura abstracta. Luego un leve reflejo en un charco me avisa que está por amanecer. Mejor me largo, no sabría cómo explicar el ruso semi descabezado a mitad de la calle. Además, la lluvia me dejó un poco ronco.

Será en otra ocasión.

3 comentarios hacia “En las calles de Voronezh”

  1. Tu blog rifa Dijo:

    awwwwwwwwwwww!

  2. Tu blog rifa Dijo:

    tsssssssssss ¡Feliz Cumpleaños!
    (al blog)
    ^^,

  3. [...] Continuación… ¿? Rate this: Like this:LikeBe the first to like this post. [...]

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